9/22/2012

El periodismo en tiempos del "proceso de paz"


Primero, una disculpa. Para todos los que pasan por aquí a diario y que no han encontrado nada nuevo desde hace meses. Por eso estoy de vuelta.

Y segundo, un par de reflexiones. Sobre todo en tiempos de tanta efervecencia y calor donde de nuevo en Colombia fue abierta la puerta de la salida negociada a la violencia, por lo menos, la que produce el grupo terrorista de las Farc.


Ahí está mi primera reflexión al respecto: ¿cómo debemos llamar este momento histórico? ¿Cómo un proceso de paz, un diálogo de paz, negociación para el fin del conflicto y la violencia? Para mi, esto no es más que una negociación para el fin de la violencia.

Creo que no es un "proceso de paz" porque la paz es algo tan propio de cada ser humano, que pensar en negociarla sería mezquino.

Tampoco creo que sea "el fin del conflicto". Quizás el conflicto armado contra las Farc acabará, pero el conflicto es el motor de las sociedades, que sólo avanzan en medio de una confrontación sana en el marco de la ley.

Por eso creo que esto es una negociación para que finalice la violencia que por más de 50 años ha producido las Farc, la reducción (no el fin) de sus actividades de narcotráfico y la exigencia de la verdad. Saber qué pasó con tantos secuestrados que supuestamente estarían en poder de la guerrilla y si murieron, saber dónde están sus restos para que sus familias puedan cerrar un doloroso ciclo.

De ahí parte mi siguiente reflexión, esta no semántica, sino de contenido. Que el periodismo colombiano y sería deseable, que el internacional, esté del lado de las víctimas de la violencia y el terrorismo. Que cada vez que en la mesa de diálogo haya una alusión a sus terribles historias o un olvido de las mismas, ellos estén ahí frente a las cámaras y los micrófonos para validar la veracidad de cada coma que se diga.

Son las víctimas las que deben perdonar y abrir el espacio a la reconciliación nacional. La negociación para el fin de las Farc es política, pero no debe dejar de ser humanitaria.

Una tercera reflexión, esta mas editorial, porque comparto lo escrito por María Isabel Rueda en su más reciente columna en el diario El Tiempo. Rueda plantea que los periodistas no podemos ser neutrales frente a los diálogos Farc - Gobierno porque también hemos sido víctimas del conflicto, y que por tal razón, nos cabe la responsabilidad de rodear a la institucionalidad.

Si las Farc quieren salir del monte y regresar a la vida civil, que de entrada no piensen que van a "refundar la patria", frase tan mentada y que justificó también tanta muerte y sangre derramada por cuenta de los grupos paramilitares. 

Si quieren desmovilizarse y dejar las armas, que lo hagan en el Estado que hoy nos rige, que digan la verdad y reparen a sus víctimas. Sería lo menos, ya que no van a tener un sólo día de cárcel.

Dentro de dos semanas sabremos cómo arranca el juego de la paz y como queda repartida la baraja entre los negociadores de las Farc y el Gobierno colombiano. Veremos pues, al final de las negociaciones, cuánto ganamos de verdad y cuánto perdemos de Justicia.

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