6/27/2006

Política
Comenzó el juicio del año

El proceso contra el ex ministro Alberto Santofimio Botero por el magnicidio del líder liberal Luis Carlos Galán ocupa esta semana en Colombia las páginas de los periódicos y los titulares de radio y televisión. No por nada el juicio es considerado el más importante en la historia política en la historia del país.

Lo que algunos juristas llamarían en tono amarillista como la prueba contundente del proceso está en la voz de Jhon Jairo Vásquez Velásquez, alias “Popeye”. Quienes conocen los laberintos históricos del narcotráfico en Colombia saben que lo que dice el llamado lugarteniente de Pablo Escobar no hay que echarlo en saco roto.

“Pablo mátalo”. Sobre esta frase - que según Vásquez Velásquez pronunció Santofimio para convertirse en autor intelectual del crimen - gira el proceso.

Una frase que le cortó las alas a la esperanza de dos generaciones de colombianos que veían en Luis Carlos Galán el líder natural que el país reclamaba.

Una frase sobre la que tienen que opinar los protagonistas de la historia nacional de los últimos 20 años. Por el estrado del Tribunal Primero especializado de Cundinamarca tendrán que pasar los ex presidentes Alfonso López, Ernesto Samper y César Gaviria.

Los uniformes tachados de estrellas y soles no se salvarán del llamado de la justicia. La Procuraduría solicitó la comparecencia de cinco ex generales del Ejército y tres oficiales de la Policía, quienes libraron la lucha contra el narcotráfico. Uno de ellos será el general de la Policía en retiro, Luis Ernesto Gilibert, que en 1989 prestaba sus servicios a la patria como comandante en Medellín.

“El único homenaje que le puede hacer Colombia a la memoria de Luis Carlos Galán es hacer justicia y verdad en el caso de su asesinato”, dijo su hijo, hoy senador electo de la República, Juan Manuel Galán.

Sus palabras contienen la certeza que tiene una generación que veía en Galán una salida a todo este huracán de caos en el que vive el país. Una tormenta que espera una tensa calma en las turbias costas de la justicia.

6/20/2006

Actualidad
La lista negra

Ya es costumbre que cada ocho dìas, las revistas noticiosas Cambio y Semana, contengan detalles sobre los hechos fatales en la vereda Potrerito de Jamundí, donde cayeron a manos de soldados del Ejército, 10 agentes de la Dijín y un civil.

En esta oportunidad, Cambio reveló la existencia de unas grabaciones de radioteléfono que podrían comprometer la participación de agentes del puesto de Policía de Jamundí en el supuesto error militar.

Según la publicación, en las conversaciones entre varios agentes se hace alusión directa a la presencia en la zona del operativo de Diego Montoya, alias “Don Diego”, y sobre el peligro que representaba la presencia del convoy de la Dijín para el presunto narcotraficante.

Cambio también asegura que los agentes de la Policía de Jamundí recibieron la comunicación de la patrulla emboscada, pero hicieron caso omiso a la solicitud de refuerzos para enfrentar “el fuego amigo”.

Una fuente que merece toda credibilidad para Colombia Digital, confirmó todos estos hechos y reveló la existencia de una “nómina” de al menos 35 policías pagados por narcotraficantes del Norte del Valle, a través de un testaferro de “Don Diego”, conocido en la región con el alias de “Capachivo”.

La misma fuente detalló la forma en la que opera “Capachivo”. El testaferro entrega el dinero a uno de los agentes, algo más de 7 millones de pesos, quien a su vez los reparte entre los incluidos en la lista en partes iguales.

A cada uno de los agentes les corresponde una parte de la torta de casi 200 mil pesos mensuales.

La versión que conoció Colombia Digital desmiente la presencia de “Don Diego” en el momento del operativo que iban a ejecutar los agentes de la Dijín, como lo aseguraba la Revista Cambio.

La existencia de esta lista negra de agentes de Policía dejaría en firme la hipótesis que manejan tanto la Fiscalía como la Procuraduría, sobre la conformación de un escuadrón de soldados y policías al servicio de grupos narcotraficantes.

Y también pondría a los investigadores del caso en un nuevo curso, que en los últimos días dejaba como principal responsable del supuesto error militar al coronel Byron Carvajal, ya destituido del comando del Batallón de Alta Montaña Francisco José Lloreda.

6/12/2006

Política
’Gabinetología’ para medir el acéite

Lectores de Colombia Digital: Mi ausencia tiene su justificación. Y debo expresarla más cuando una lectora de este blog me llamo a “postear” más a menudo o perdería audiencia. No voy por el raiting, confieso. No he publicado (palabra que prefiero al inexistente verbo anterior) pues esperaba mayores desarrollos del Gobierno reelecto.

Y sí que los ha tenido. Volviendo a los verbos inexistentes en nuestro precioso castellano, las primeras semanas tras la reelección han sido de ‘Gabinetología’, ciencia inexacta a la que por estos días se entregan periodistas, analistas, políticos y asesores en la Casa de Nariño.

Todos quieren saber la lista, o mejor en un tono mundialista, la alineación titular del Consejo de Ministros que Álvaro Uribe utilizará para afrontar los cuatro años de mandato que le dieron unos 7 millones de colombianos.

Al ser la ‘Gabinetología’ una ciencia inexacta, todo lo que provenga de ella conduce a la mentira absoluta. Y no sólo eso. Conduce a los malos entendidos, a los mensajes erróneos y a las verdades a medias.

Así pululan, nombramientos sin decreto presidencial ni comunicado oficial. Como el de Juan Manuel Santos como Ministro de Defensa, o el de Juan Lozano como Ministro de Ambiente, o el de Luis Alfredo Ramos como embajador en Caracas, que ya generó un halo de división en Alas Equipo Colombia, uno de los grupos de la coalición uribista.

Brotan nombres y ministerios de desconocidos despachos del palacio presidencial. ¿Qué intención tienen esos dardos? ¿Por qué la semana pasada sí y esta semana que empieza ni siquiera se han vuelto a tocar los nombres de posibles ministros?

Una llamada a la Secretaría de Prensa de Presidencia me dio la razón. Allá todavía no confirman nada, e incluso piensan que Juan Lozano puede resultar ministro de Educación.

Yo creo que más que nombres y carteras confirmadas, el Gobierno trata de medir la temperatura de la opinión lanzando estos mensajes, sin saber sí el propio Presidente ya tenga claro cuál será su próximo gabinete. Nos están “midiendo el aceite”.

Un indicio más confirma esta hipótesis: Cuando salieron de sus cargos ministros como Fernando Londoño, Marta Lucía Ramírez, Jorge Alberto Uribe, Carlos Gustavo Cano, entre otros, el Gobierno informó de inmediato la renuncia y el nombramiento del sucesor.

Aquí no ha pasado nada de eso. Todavía no conocemos la renuncia de Camilo Ospina o de Sandra Suárez. Ni mucho menos un papel oficial que de cuenta de quien asumirá esos cargos.

Sin duda hay un cambio de estilo en la conformación del gabinete en comparación al 2002. Sí en su primer mandato, Uribe conformó un dream team de técnicos y expertos en cada área, la versión 2006 nos muestra un gabinete lleno de políticos de la p a la s.

Y hasta el mismo Presidente lo confirmó en una entrevista con Roberto Pombo en El Tiempo. Dijo que la conformación del gabinete corresponderá a las expectativas de cada uno de los grupos que respaldó su reelección.

Parece que será más fácil cuadrar 10 micos en una foto, que dejar contentos a los líderes de las bancadas en la conformación del Gobierno. Desde los tiempos de Maquiavelo se sabe que lo natural es gobernar con los amigos.

Pero, ¿será que los amigos de Uribe, los mismos que lo reeligieron, son los más aptos para ocupar el salón de ministros? Quedó demostrado. Uribe no es malo, los malos son los uribistas que lo rodean.