8/04/2016

Plebiscito: antes del Sí o del No, hable con una víctima del conflicto

Quise en una reunión familiar lanzar la manzana de la discordia, a la mitad del salón, para medirle el pulso al tema que nos convocará en los próximos meses: el llamado plebiscito por la paz. Les pregunté a tíos y primos: y ustedes ¿van a votar por el Sí o por el No?

Mi padrino, un habitual votante del partido Conservador y quien en entre su oscuro record cuenta con un voto suyo por Andrés Pastrana, airado dijo que votaría por el No. Argumentó que las Farc por sus crímenes no merecían ocupar cargos públicos y, por el contrario, sus cabecillas deberían ser encarcelados para que "le respondieran a la sociedad". Su argumento es el de miles de colombianos, indignados por las dádivas que el gobierno de Juan Manuel Santos le ha entregado al grupo criminal durante las negociaciones en La Habana.

Entonces, tomó la palabra un tío mío, quien fue conductor de un bus intermunicipal que hacía la ruta entre Bogotá y los lugares más recónditos de los Llanos orientales. Dijo que votará por el Sí, para que de inmediato acabe la guerra. Acto seguido e invadido de un sentimiento de dolor, recordó que en uno de aquellos viajes kilómetricos tuvo que ser testigo de un atroz asesinato por gente que parecía de las Farc. Contó que los guerrilleros, con lista en mano, abordaron el vehículo y bajaron a dos personas a la fuerza. "Uno de ellos se aferró a la baranda del carro y hermano, le dieron un culatazo de fusil y luego le dispararon", dijo mi tío, ya con los ojos encharcados.

Entonces, recordé las múltiples veces que en mi labor periodística recogí esos relatos de dolor y muerte, y cómo las víctimas ante mi micrófono hablaban de cómo habían logrado superar ese duro trance. Y desde esas voces pude entender que si este país quiere la paz, requiere seguir la luz de las víctimas. Sólo ellos pueden decirnos si debemos perdonar a las Farc y ser generosos con esos otros colombianos que tomaron el camino de las armas para buscar los cambios que necesita la nación.

12/31/2015

¡Chao Petro!

Esta es mi carta de despedida para el alcalde Gustavo Petro:

Gustavo, antes que todo, feliz año.
Igual somos colombianos, quienes a pesar de las diferencias, no se deben negar un saludo. Así sea una despedida. Para que jamás regreses.

Hace cuatro años guardaba una expectativa: que fueras tú, Gustavo, la demostración de que los opositores, cuando llegan al gobierno pueden superar lo que tanto critican. Pero no superaste mis expectativas. Te convertiste en lo mismo que tanto criticaste: un líder polarizador, que desconoció al otro, que desintegró aún más la ya segregada Bogotá, todo con el poder de tu soberbia. Al punto Gustavo, que ya no diferenció entre petrismo y uribismo. Al final, los extremos se unen.

11/19/2015

Nunca más

Los atentados terroristas en París despertaron la indignación general. Fue un ataque terrorista en todas sus letras, de impacto global y que supone un desafío para la seguridad mundial. Las redes sociales fueron el canal de expresión para miles de mensajes de solidaridad con los ciudadanos franceses y para las muestras de dolor por las víctimas de los yihadistas.

En nuestro ámbito colombiano, estas reacciones no estuvieron exentas de polémicas por cuenta de ciertos políticos que aprovechan cualquier hecho de sangre para hacer analogías absurdas con la no menos dolorosa realidad del conflicto colombiano en sus más de 50 años de muerte, y así, reivindicar sus banderas ideológicas. Lamentable sin duda, pero lo de París si nos debe llamar a una reflexión: ¿Por qué si podemos indignarnos y repudiar lo de allá, cuando lo de acá ha sido tan terrible también?

Antes de seguir quiero que vean esta crónica que hice hace tres años en Granada, un municipio del departamento de Antioquia que vivió un verdadero infierno entre 1988 y el año 2004 por cuenta de los grupos armados ilegales. Allí sus habitantes dijeron nunca más, en un admirable ejercicio de memoria histórica:


10/26/2015

Persiana americana


- ¿Cuántos de ustedes nacieron en los Estados Unidos?

La pregunta la hizo la profesora de filosofía política en la secundaria Rio Americano de Sacramento, California, ante un auditorio con al menos 50 estudiantes. Karina, una joven de ascendencia mexicana, alzó la mano.

- ¿Y cuántos de sus padres nacieron en un país diferente a los Estados Unidos?

La respuesta tuvo más manos arriba. Casi la mitad del salón.

- ¿Y qué me dicen de sus abuelos? ¿Cuántos de ellos nacieron fuera de este país? - apuntó la maestra, blanca de ojos azules y aspecto germánico.

El 90 por ciento de los adolescentes se adhirió a la respuesta afirmativa. Esta encuesta sencilla pero demoledora me ratificó una vez más que Estados Unidos es un país construido por inmigrantes, pero todavía hay quienes prefieren la memoria selectiva. La Unión Americana a lo largo de su historia ha recibido a británicos, africanos, irlandeses, escoceses, alemanes, eslavos, italianos, asiáticos, árabes y latinos. Un reflejo del mundo.

Escribo este post luego de 21 días de viaje por cuatro ciudades estadounidenses -Washington, Pittsburgh, Nueva Orleans y Sacramento-, en los que tuve la oportunidad de conocer experiencias sobre la gestión de gobierno en materia de transparencia y rendición de cuentas. Los documentos oficiales dicen que esos fueron los temas, pero para mi hubo más: fue una exploración por la realidad de este país que tantos amores y odios ha generado a lo largo de la historia.

9/03/2015

Crisis en la frontera colombo venezolana: ¿quién dice mentiras?


En sí mismo, el periodismo es virtual, entendiendo que la virtualidad es una representación de la realidad, descrita desde la subjetividad (ojalá siempre equilibrada) del reportero. Dos periodistas ante el mismo hecho harán una descripción diferente de ese mismo suceso, que a su vez, puede tener sensaciones que el comunicador no alcanza.

Pienso en esto cuando veo las noticias que llegan desde la frontera entre Colombia y Venezuela, cerrada por orden del presidente Maduro y que desató una crisis, que según los opositores al chavismo, pretende desviar la atención sobre los verdaderos problemas del país bolivariano y devastar las fuerzas contrarias al oficialismo cuando faltan tres meses para las elecciones legislativas.